Arbitrario — Demián Aiello
Archivo recuperado · dibujos y pensamientos arbitrariamente desordenados

DeMi

No se puede hacer más lento

Hace unos días, mi amigo Juan Pablo hablaba con entusiasmo de un nuevo programa que estaba produciendo sobre René Lavand.

Me contó que fueron con el equipo de producción hasta la casa donde reside en la ciudad de Tandil, provincia de Buenos Aires.

Afectado aún por la repercusión emocional que le había generado el hecho de estar frente a su tan admirado hombre espectáculo, uno de los mejores magos del mundo, mi amigo me fue contando detalles que revelaban lo bien que fue recibido y atendido durante su estadía en la ciudad natal de Victor Laplace.

Me mostró unos regalos que recibió, y destacó que tuvo la oportunidad de charlar largo y tendido con Lavand.

Me contó que en una pausa durante la grabación se sentó frente al gran ilusionista y le dijo que él tenía un amigo en Buenos Aires que se llamaba Demián y al que le gustaba mucho la magia, y quería saber si existía la posiblididad de que René Lavand me hiciera magia (a distiancia) a mi.

Lavand pensó un poco y le dijo que me diera un mazo de cartas y que luego de cortar por donde quisiera, fuera eligiendo montones más pequeños hasta quedarme solamente con tres cartas boca abajo. De esas yo debía descartar dos. Eso hice, la carta que quedó es la que tengo en la foto.

Ahora, gracias a mi amigo tengo una carta firmada por René Lavand. La voy a poner en un marquito.
Rene Lavand

A veces



Cuando paro un taxi en la calle pienso que el que maneja en realidad no es taxista sino uno que acaba de afanarse el coche.

-¿Nos vemos el domingo? -Dale

Si bien me sigue pareciendo mejor que una persona que te dice que va a llegar a las tres, llegue a las tres, y no que si lo llamás cuatro y media te diga que recién acaba de salir, yo tendría que aprender a evitar la angustia que ese tipo de cosas me provoca.

Un móvil para Agrelo y Castro Barros en 3'



Cuando viajo en algún taxi de esos que que tienen radio, no puedo
evitar ubicar en un mapa imaginario las esquinas que se escuchan.

Es como una especie de juego. Si no llego a saber
tres direcciones seguidas, obviamente muero.