Arbitrario — Demián Aiello
Archivo recuperado · dibujos y pensamientos arbitrariamente desordenados

DeMi

Personalidad magnética

DeimanCuando uno va a vivir a una nueva casa, se convierte en coleccionista de imanes para la heladera. Recorriendo compulsivamente los negocios del barrio en busca de teléfonos de deliverys a los que nunca llamará.

Estos son los que están pegados ahora en la mía, sumados a otros que nunca cambian por mucho que me mude.

Día del padre

Ayer fue el día del padre y mi papá y mi hemano vinieron anoche para que cenemos los tres juntos.
No sé como fue, ni cómo empezó (calculo que tiene que ver con todo lo que me estuvo pasando en estos dias) que pude sentarme con él y creo que, por primera vez en mi vida de adulto, pude hablarle directamente. Podría decir -aunque suene boludo- que me senté a charlar de hombre a hombre. De hijo a padre.
Por suerte le pude decir todo lo que quería, todas esas cosas que si el se llegara a morir, me habrían quemado internamente para siempre, por no habérselas dicho. Le dije que para mi eran como el joven manos de tijera, que muchas veces al querer acariciar, lastimaban. (cosa que se parece a este mensaje que puse hace tiempo) y muchas otras cosas más.

Lo más lindo fue que él también se abrió y yo me quedé con una sensación de alivio, de que él -por fin- se enteraba de lo que me pasaba adentro y me entendía lo que yo decía.
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Las uvas viejas de un amor en el placard

Me di cuenta de que en primera instancia, yo me creo casi todo. Creo lo que me dice la tele, la publicidad y las personas. Después se me pasa y descreo de casi todo. Como si estuviera todo el tiempo subido a la montaña rusa de escepticismo.
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Solamente los espejos, quieren mi reflejo esconder

Solamente los espejos...
El otro día, en el cumpleaños de Dieguez fuimos a un lugar y uno de los baños no tenía el espejo colocado, estaba el espacio en la pared vacío.
Lo que me sorprendió fue que después de lavarme las manos, me miré en esa pared, como si el espejo estuviera, y casi por acto reflejo, me pasé la mano por el pelo como para acomodarlo y me fui.
Tardé bastante en darme cuenta de que no me había visto reflejado.
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A que yo...

A que

Yo suelo elegir secretamente una persona por la calle y apostarme en silencio que soy capaz de llegar a la esquina antes que él, y que si pierdo, logicamente muero.

Método de conservación de los recuerdos

Hay días en los que saco todo lo que guardo en los roperos y, sentado en el piso, empiezo a seleccionar, armando dos pilas. Una con lo que es para tirar, y la otra con lo que voy a guardar para tirarlo en la siguiente razzia.

[Imagen no recuperada]

Sorpresa, sorpresa

Si alguien me dice: Tengo una sorpresa para vos, la semana que viene te la doy. Yo vivo angustiado una semana pensando qué puede ser esa "sorpresa", y después, cuando llega el momento de la revelación, por más que sea algo querido, no compensa. Entonces yo tengo que falsear una cara de agradecimiento y se genera una situación incómoda al pedo.
En cambio, si alguien me dice: Tengo una manzana (por decir algo) para vos, la semana que viene te la doy. Yo vivo feliz una semana y con la espectativa cubierta.
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El Cervantes de los Malabaristas

MalabaristaMi amigo Fernando (quién también tiene crédito por el dibujo de este post) me contó esta anécdota y me parece digna de ser compartida.

En Monroe y Triunvirato, vi un malabarista en un semáforo, pero ¡Le faltaba un brazo!.
Eso no es todo. El taxista que me llevaba dijo apenado: "¡La puta, pobre tipo!" le dió unas monedas y agregó, sin darse cuenta de lo que decía: "Yo no suelo ayudar, pero a este tipo hay que darle una mano."

Superior.
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