Lo más triste es que es que en el fondo de tu alma sabés que sos una mediocre. Una fracasada. Guapeás hasta cuando no hace falta, pero cuando mirás bien en tus propios bolsillos, te das cuenta de que no tenés nada. Sos superficial, acomplejada y vacía. Y no te la bancás. Necesitás rebajar a los demás para no sentirte la basura que sabés que sos. Ni todas tus habilidades, artimañas y gambetas que aprendiste, ni siquiera tu inteligencia alcanzan para salvarte de tu propia tortura. Esa que aparece ciertos días en los que te mirás al espejo y te ves de verdad.
¿Por qué será que en muchas de esas puertas dobles que hay en los nuevos colectivos la puerta que esta de la derecha tarda mas en abrirse cuando llega a la parada?
Recién estaba en el colectivo, y en la radio un periodista estaba hablando de los piqueteros. Yo no le di mucha bola, hasta que en un momento escucho que dice: ´Se prevee un corte sorpresa del puente Pueyredón para horas de la tarde.´
Una vez leí por ahí que uno sabe que se convirtió en adulto cuando ya no le da asco agarrar con la mano esa cosa negra y fea que se forma en la pileta de la cocina. Cada vez que lavo los platos me acuerdo de eso y me pregunto, ¿en cuántas otras cosas de adulto uno hace, cuando en realidad de lo único que tiene ganas es (como dice Homero) de tirarse detrás de un sillon y que todo se solucione de una forma mágica.?