Arbitrario — Demián Aiello
Archivo recuperado · dibujos y pensamientos arbitrariamente desordenados

Tío Tom

Well the night does funny things inside a man
These old tom-cat feelings you don't understand,
Well I turn around to look at you,
you light a cigarette,
I wish I had the guts to bum one,
but we've never met,
And I hope that I don't fall in love with you.

(I hope that I don't fall in love with you)
El viejo Tom
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Traba mental

Traba lenguaDetesto a esos que van con el auto a ver travestis en Godoy Cruz y después tratan de justificarse diciendo: 'No es que a mi me gusten los trabas, yo voy para joder... para cagarme de risa'.

De la gorra

De la gorra
Cuando yo tenía unos 18 o 19 años (y era más imprudente que ahora) me paró un patrullero a mi lado y un policía para pedirme los documentos. Yo les doy mi DNI y comienzan con el típico interrogatorio: ¿De dónde venís? ¿A dónde vas? etc. Después de contestarles, se me ocurrió (en mi cabeza sonaba divertido) hacerles yo unas preguntas a ellos y me mandé con: ¿Ustedes siempre patrullan o a veces están en la comisaría?
Luego de un silencio tenso me dijeron en tono sobrador: Mirá pendejo, agradecé que es de día, que si no te cagámos a palazos.
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Manito

Debo confesar que estando de viaje por méxico me metí por primera vez en la vida en un cine porno. Un cine bastante piojoso pero que ubicado sobre una avenida importante. La película que proyectaban era lo menos. El color rojo estaba por demás saturado, y los peinados de las actrices hacían adivinar que se había filmado por lo menos en 1979. Pasó un rato hasta que un mexicanote, que estaba en mi misma fila, se fue cambiando de butaca, acercándose, hasta quedar a una de distancia de la mía, pude percibir su mirada intimidatoria, lo que me indicó que ya era suficiente y era hora de retirarme.
La aventura me costó 20 pesos mexicanos. Una ganga.

Dale, vos seguí

[Imagen no recuperada]Hoy en el subte, había una chica con el pelo teñido de una forma muy particular, muchos mechones rosas y el resto blancos. Coincidimos en la escalera mecanica en la salida de estación Callao, ella se da vuelta y me mira un poco temerosa (o yo creo que me mira temerosa) y encara la calle, yo hago lo propio un instante después. Camino hacia la avenida y ella también. Doblo por Callao y ella también, indefectiblemente sigue adelante de mi. Siento la de siempre y me digo a mi mismo: Seguí caminando, no va a pensar que la estás siguiendo... de hecho no la estás siguiendo, tenés que ir para ese lado. De última, si te sentís muy incómodo, cruzá de vereda. Eso hice, crucé por la mitad de la calle, y por unos instantes estabamos en veredas opuestas, pero cuando ella llegó a la esquina, cruzó y volvimos a estar uno delante de otro. Dirán que es paranoia, pero ella miraba, de a ratos, por encima de su hombro hacia atrás y aunque tratara de pensar en otra cosa y seguir mi camino, yo sentía esa mirada. Aceleré el paso para tomar la delantera y así perderla de vista, pero el semáforo de la siguiente esquina me detuvo y ella me alcanzó. Mientras esperaba para cruzar me vino la tentación de decirle: Che, mirá que no te estoy siguiendo, pero por suerte me contuve. Resignado, concluí: ¡Ma' sí!, ¡Qué piense lo que quiera, loca de mierda!

ReCuerdo ReLoco

Reyes Magos Voyeurs
Cuando yo era pequeño fui amenazado con el clásico, 'si no te portás bien, Papá Noel no te va a traer regalo'.

Yo creía en esta amenaza, pero a la vez tenía como un espíritu curioso, me intrigaba saber cómo era que ellos se enteraban de mi comportamiento. Y más aún ¿cómo era que se enteraban de comportamiento de todos los chicos del mundo?.

Concluí que el único modo en el que podían ser omnipresentes era utilizando un complejo sistema de vigilancia, y lo único que yo veía que se repetia por toda la ciudad (y por todas las ciudades), eran esas antenas que de noche tienen lucecitas rojas.

Yo daba por sentado que esas luces rojas eran las cámaras por donde los Reyes y Papá Noel vigilaban nuestra conducta anual.