| Dije que una señora era absoluta, y siendo más honesta que Lucrecia, por dar fin el cuarteto la hice puta. Forzóme el consonante a llamar necia a la de más talento y mayor brío, ¡oh, ley de consonantes dura y recia! Habiendo en un terceto dicho lío, un hidalgo afrenté tan solamente porque el verso acabó bien en judío. A Herodes otra vez llamé innocente, mil veces a lo dulce dije amargo y llamé al apacible impertinente. Y por el consonante tengo a cargo otros delitos torpes, feos, rudos, y llega mi proceso a ser tan largo que porque en una octava dije escudos, hice sin más ni más siete maridos con honradas mujeres ser cornudos. Aquí nos tienen, como ves, metidos y por el consonante condenados, a puros versos, como ves, perdidos, ¡oh, míseros poetas desdichados! Francisco de Quevedo (1580-1645) |
Comentarios históricos (2)
Adelante con los castizos!! Ahora algo de Góngora!!
88kk0X Thank you, a very interesting note!!...
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