Arbitrario — Demián Aiello
Archivo recuperado · dibujos y pensamientos arbitrariamente desordenados

Experimento

Se me ocurrió que quizás podríamos jugar un juego entre los lectores del blog. Y recordé algo a lo que solía jugar cuando era chico y que se puede adaptar (perdiendo el factor equivocación de quien repite la frase oralmente) el que una persona abría el juego diciendo una palabra. El siguiente jugador repetía esa palabra y le agragaba otra. Al que siguiera en el turno, le tocaría decir las dos palabras antes dichas y agregar una más que le comience a dar sentido a la frase. Todos los jugadores iban repitiendo la frase que se armbaba agregandole siempre una palabra mas al final y el desafio era hacer la frase lo mas larga y con el mayor sentido posible.

Propongo comenzar una historia de terror psicológico, armada de a una palabra por vez, de a un usuario por vez.

La historia comienza con la palabra Siempre...


Update: (a ver si la cortamos con palabritas terminadas en mente)

Comentarios históricos (217)

iops
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a
jbolAzo
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar
ale
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente
gigin
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su
Celes
nariz
Paula
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su nariz hasta
lucre
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su nariz hasta que tuvo...
Lorenzo
lucre
de Argentina
Martes, 29 de Noviembre de 2005 a las 23:58 Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su nariz hasta que tuvo ganas
ale
de
El burro, jardin de infantes
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su nariz hasta que tuvo ganas de eyacular
Asterion
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
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Matias
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su nariz hasta que tuvo ganas de eyacular sobre infantas
El burro, jardin de infantes
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su nariz hasta que tuvo ganas de eyacular sobre infantas rollingas
El Che Huevara
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su nariz hasta que tuvo ganas de eyacular sobre infantas rollingas. Paupérrima
El burro, jardin de infantes
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su nariz hasta que tuvo ganas de eyacular sobre infantas rollingas. Paupérrima fue
ale
su
El burro, jardin de infantes
Siempre supo con certeza, Amanda lo afirmaba, que clavando mensajes incoherentes no lograría nada. Levantó el blog impresentable entre aplausos silenciosos. Pero, cuando escribió "garompa", su temblorosa mano peluda sintió, sorprendentemente, lo fantástico, perturbador y desconocido que era aquel pasatiempo prohibido del que nadie jamás iba a percatarse. Pero cierto día gris, casi sin darse cuenta, una inocente nalga tatuada ardida salió enjabonada sigilosamente de la oscura ducha que acomplejaba punzantemente artistas. Chupando una naranja, él fotografió inconscientemente cientos de Amandas propinándose enfermizamente pellizcos para "embambinar" a la Candelmo sobre patines lustradores color "blancocanosa". Siguió succionando sin tragar hasta percatarse horrorizado que la vecina había estado mirándolo desde la ventana. Inmediatamente hurgó dentro del portafolio, encontrando un videocasette virgen que escondía intrínsecamente. Seguramente tendrá escenas que aterran. Colocó el videocasette en la videocasettera y tocó "Play". Lo que vio le enfermó: abismos infinitos opacos, llenos de sombras claroscuras hiriéndole la mente con impactante ambiguedad sobre su pene. ¡Cuánto semen perdido!.
Después empezo a tocar mimeticamente su nariz hasta que tuvo ganas de eyacular sobre infantas rollingas. Paupérrima fue su Cosecha

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